Escribo y borro, y vuelvo a la rutina. Busco la manera de no mostrarme vulnerable. De mostrarte que estoy haciendo lo único que me pediste: soltarte y tratar de ser feliz.
Pero llegan momentos en el día en que mi corazón se frena de golpe, da un salto, piensa en vos y vuelve a latir con fuerza. Se agita. Me ruega por buscarte, como si intentara decirme algo. Pero ¿qué caso tiene?
Y después está la expresión de tristeza que ví en tus ojos desde lejos. Y me lleva a pensar en esos cuentos de hadas y peliculas estadounidenses cuando uno siente el dolor del otro como propio, y tanto él, como el amor, dan descargas.
Tal vez el pinchazo de dolor pase con el tiempo, y tal vez deje de ver pesar en tu mirada y tanta carga emocional en tus hombros, para volverte a ver brillar. Desde aca. Desde allá o desde cualquier lugar. Y tal vez, solo tal vez, ese sea el momento en que adentro mio dejes de doler.