martes, 5 de junio de 2018

Cambiaste mi vida entera con tu sonrisa.
Cambiaste todo en mi.
Cambias mi energía.
Cambias mis ganas de vivir la vida.

Cambiaste la forma en que me veo a mi misma.
Cambiaste mi falta de creencia en el amor.
Cambias todo lo que creo que está mal.
Cambias lo que está mal para verme feliz.

Cambiaste el color del día más oscuro, 
y cambiaste el color de todos los demás.
Cambias el brillo de la Luna,
lo cambias porque no hay nada que brille más...
                                                     ...que brille más que vos.

Yo cambié mi corazón por tu sonrisa
y se que lo dejo en buenas manos...
...si estas manos son las tuyas.

Hoy se que sos vos. 
Cambiaste eso también, 
porque ya no puedo pensar en un mañana 
en el que no estés.

miércoles, 4 de abril de 2018

Siento una revolución en el pecho, el pulso se acelera, el alma quiere salir del cuerpo.
Tu amor me da descargas. En tus ojos veo magia. La profundidad de tus pupilas hace que no pueda dejar de mirarte.
Cada día que despierto viendo tu sonrisa, tus ojos cansados, y siento tu cuerpo al lado mío, abrazado a mi cintura, en lo único que puedo pensar es en el tiempo que tardé en darme cuenta que eras vos, que sos vos. Que es tú sonrisa la que me completa. Que son tus ojos los que me despiertan. Que es tú voz la que me da calma.
Tu cuerpo junto al mío, el calor de tu piel. La comodidad de tu ser.
Despertar al lado tuyo se siente tan bien. Me siento acompañada.
Tu sonrisa en la mañana, empiezo los días en calma.
Tu sonrisa por la tarde, brilla el cielo nublado, brillas más que el Sol.
Tu sonrisa por la noche, contamos las estrellas, brillas más que la Luna.
Tus lunares. Recorro cada uno de ellos, siento el latido de tu corazón.
Vuelo, viajo a través del tiempo, nos veo hace meses y nos veo hoy. Nos veo jugando, nos veo lejos, te veo desde lejos, y te veo conmigo hoy. Pasamos por mucho en poco tiempo. Pero, ¿Qué es el tiempo? Las descargas de emociones, la adrenalina, el deseo. La impotencia, el enojo. Los besos, el calor, las miradas intensas, el deseo otra vez. El amor, la compañía, la tranquilidad, el cariño, las risas.
Reír, verte reír. Hacernos reír. Reírnos juntas. Ya había olvidado qué se sentía reír hasta el cansancio, hasta no dar más. Pero a tu lado es todo tan nuevo, tan extraordinario, tan hermoso.
Tengo miedo, siento pánico de perderte. De que vuelvas a estar lejos. Ya no podría soportar que me falten tus ojos, tu sonrisa, tu compañía. Ya sé lo que se siente, sé lo que es verte en brazos que no sean los míos. Sé qué es extrañarte. Pero ahora que sé lo que es tu amor, tus caricias, tus besos sinceros. Encuentro en tus brazos mi lugar. Encuentro en vos aquello que llena el vacío, lo que me vuelve a completar.
Juntaste todas esas piezas que la vida se encargó de desparramar, y estás tratando de juntarlas. Me ayudas a volver a armarme con cada palabra y con cada gesto.
No podría alejarme de vos una vez más, tu ser me salva, me hace sentir viva. Me devuelve la calma, y también me vuelve loca.

domingo, 11 de marzo de 2018

Cuando estás cerca

Te observo detenidamente. Veo tu sonrisa, y la forma en que tu boca se mueve cuando te reís.
Miro tu nariz, tus ojos, cómo ellos se achinan, se sorprenden, cómo ríen con vos. Cómo te delatan. Cómo me demuestran, hablan por vos, hablan a gritos.

Siento tus manos pasar por mi pelo, mi cuello, mis brazos, por todo mi cuerpo. Y puede que estén frías, pero tienen esa calidez que tanto me hace falta. Me acarician el alma, me llenan de tranquilidad. Mis manos rozan tu piel, el tiempo se frena. Estamos vos y yo.

Escucho tu voz, se queda en mi cabeza. Ese dulce sonido que me hace viajar. Podría escucharte hablar horas. Hablar, reír, cantar. Dejarme llevar por la suave melodía que llega a mis oídos.

Beso tus labios. Besas los míos. Me desconecto de la realidad. Despego los pies del suelo, alcanzo la Luna con las manos. Vuelo entre las estrellas, entre las nubes. Y vuelvo a vos. Vuelvo por más.

lunes, 26 de febrero de 2018

Aunque

Me gusta el rosa aunque nadie lo crea. Amo la ropa de mujer, aunque casi no tenga. Bailar me encanta, aunque soy de madera. Cantar, aunque mal, es mi vía de descarga. Amo los libros aunque me cuesta agarrar ritmo de lectura. Me gusta demasiado hacer deporte aunque soy muy vaga.
No me gusta escapar de las cosas, aunque en muchas ocasiones termino haciéndolo. Me da desconfianza la gente que no enfrenta lo que siente, aunque a veces caigo en ese laberinto. No me gustan las mentiras, aunque las perdono fácil. No me gusta la cursilería, aunque amo el romanticismo.
Vuelo todo el tiempo en mi cabeza imaginando situaciones, recreando momentos que ya pasaron, haciendo hipótesis de conversaciones, aunque nunca vayan a suceder.

Me encantaría ser más extrovertida con muchos aspectos de mi vida, aunque me mantengo presa de la vergüenza, de la inseguridad, del miedo.
Aprecio mucho los detalles, si alguien hace algo por mí, si me miran diferente, si dicen palabras, tienen gestos o me brindan una caricia, lo recuerdo, lo protejo y lo valoro, aunque a veces no se den cuenta siquiera ellos de lo que pueden sus acciones generar en mí (para bien o para mal).
Soy muy detallista, si algún día dijiste que algo te gustaba, algún chocolate, alguna película, alguna canción, poema, libro, personaje, lo que fuere, probablemente lo recuerde y siempre que tenga la oportunidad trate de demostrarlo, aunque la mayoría nunca lo note.

Me encanta escribir, aunque termino por borrar.
Me gusta expresarme, aunque termino callando.
Me da placer confiar en el tiempo, aunque el tiempo en sí se vaya y me desespere. Y odio sentirme sola, odio el sentimiento de abandono, odio la ansiedad, la desesperación, el pánico, la oscuridad, y cualquier cosa que me haga sentir desprotegida, aunque también (y esto es siempre) amo sentirme cayendo porque sé que voy a volver a juntar fuerzas para levantarme y no hay nada que me llene más que sentirme renacer

Rocío A. León