domingo, 26 de enero de 2020


jueves, 23 de enero de 2020

Callar.

Escribo y borro, y vuelvo a la rutina. Busco la manera de no mostrarme vulnerable. De mostrarte que estoy haciendo lo único que me pediste: soltarte y tratar de ser feliz.
Pero llegan momentos en el día en que mi corazón se frena de golpe, da un salto, piensa en vos y vuelve a latir con fuerza. Se agita. Me ruega por buscarte, como si intentara decirme algo. Pero ¿qué caso tiene?
Y después está la expresión de tristeza que ví en tus ojos desde lejos. Y me lleva a pensar en esos cuentos de hadas y peliculas estadounidenses cuando uno siente el dolor del otro como propio, y tanto él, como el amor, dan descargas.
Tal vez el pinchazo de dolor pase con el tiempo, y tal vez deje de ver pesar en tu mirada y tanta carga emocional en tus hombros, para volverte a ver brillar. Desde aca. Desde allá o desde cualquier lugar. Y tal vez, solo tal vez, ese sea el momento en que adentro mio dejes de doler.

martes, 21 de enero de 2020

El mensaje que del otro lado no interesa.

Te quiero decir muchas cosas, pero todas suenan parecido. Todas suenan a destiempo. O a innecesariedad.

El mensaje que del otro lado no interesa muere sin ser recibido. Entonces no digo nada. Y callo. Porque todo sonaría parecido. Todo lo que yo puedo confesarte te daría lástima.

Y yo no quiero darte lástima.

La mayoría de las cosas ya las sabés. Siempre fuiste muy inteligente. Siempre me conociste bien.

Pero no quiero decir nada, y si lo dije, fue sin querer. Porque no quiero dar lástima. Ni quiero que me digas que no.

Si ya sé que no. De qué me serviría escucharlo de tus labios.

Entonces no me respondas. Porque si yo escuchara que no de tus labios, me miraría al espejo, y sentiría la misma lástima que sé que te da saber que -todavía- te sigo queriendo.

Y yo no me quiero dar lástima. Porque todavía, un poco, me sigo queriendo.

Sol Iannaci.

lunes, 13 de enero de 2020

Intento hacer volar el famoso globo violeta con el dolor que me provoca tu partida. Pero cada vez que me acerco a la orilla del mar para lanzarlo lejos, y que se pierda en el horizonte, vuelve a mi antes de darme la posibilidad de hacerlo explotar. 
Es increible cómo incluso las técnicas más sencillas de meditación dejan de funcionar con el agudo ardor que dejaste en mi pecho cuando decidiste soltar mi mano y dejarme ir.

domingo, 12 de enero de 2020

Contame que hiciste cuando sentiste por primera vez que nuestro mundo empezaba a perder luz.

Contame si a vos tambien te resultó amargo el beso después de entender que el único camino para cuidarnos era desconectarnos.

Contame si te dormiste triste esa noche cuando aprendiste que el amor es el cable principal de un quilombo infinito de cortocircuitos y que cuidar la conexión depende de nosotros pero el voltaje se diagrama en universos que no podemos tocar.


Guido Messina.

viernes, 3 de enero de 2020

Estoy complicando todo.

No estoy segura de qué me pasa hace semanas. De a ratos se lo que quiero y de a ratos me olvido.
Tomo decisiones impulsivas (aries) y me enojo conmigo misma porque sé que están mal (escorpio).
Creo que lo mejor para nosotras es mantenernos lejos, al menos un tiempo. Hasta que pueda tolerar tenerte cerca y no mirarte, y no pensarte, y no querer besarte.
Y a la vez soy tan débil (o fuerte) que me cuesta horrores alejar a una persona que me hace tanto bien y que me da tanta paz.
No quiero que nos lastimemos más de lo que ya lo hicimos. No quiero herirte, no quiero presionarte, quiero que seas libre y siento profundamente que estando cerca arruino todo.
Tampoco quiero convertirme en esa persona que va y viene y que hace que te comas la cabeza y que te acerques y te alejes y te sientas manipulada. No quiero ser él. No quiero ni acercarme a que lo que es conmigo sea lo que fue con él. Y me siento cada vez más cerca y me lleno de temores.
Lo unico que tiene claridad en mi cabeza es que no quiero perderte. Eso y lo que siento cuando estas cerca.

El resto es aire. Aire que da paz, que asfixia, sofoca y tranquiliza al mismo tiempo. El resto es agua, que limpia, que sana, pero también ahoga en profundidades. El resto es tierra, que nutre, alimenta, enfoca pero entierra.
Y el resto es fuego, que me quema por dentro. Bien y mal. Fuego libre y desatado. Fuego ardiente y fuego lento y controlado.

Y vos sos arte. Y es inútil preguntar por qué me generas tanto. Si sos magia. Sos infinitos y galaxias tan cercanas, tan lejanas y tan poderosas. Y yo sigo por ahí flotando en ese enorme espacio, en tu universo de estrellas tan brillantes. Y de repente vos sos la Luna. Y yo estoy colgando y a punto de caer pero no de vos la Luna, sino de incontables estrellas hacia la derecha, o la izquierda. Pero ahí, acá.

Colgando a la deriva y caminando sobre una cuerda floja sin saber qué pasa en el centro de la Luna, detrás de su coraza llena de cicatrices y de palabras calladas. Y mienteas tanto intento. Intento no pensar que mi unica respuesta es dejarme caer, soltarte y olvidar.