Te observo detenidamente. Veo tu sonrisa, y la forma en que tu boca se mueve cuando te reís.
Miro tu nariz, tus ojos, cómo ellos se achinan, se sorprenden, cómo ríen con vos. Cómo te delatan. Cómo me demuestran, hablan por vos, hablan a gritos.
Siento tus manos pasar por mi pelo, mi cuello, mis brazos, por todo mi cuerpo. Y puede que estén frías, pero tienen esa calidez que tanto me hace falta. Me acarician el alma, me llenan de tranquilidad. Mis manos rozan tu piel, el tiempo se frena. Estamos vos y yo.
Escucho tu voz, se queda en mi cabeza. Ese dulce sonido que me hace viajar. Podría escucharte hablar horas. Hablar, reír, cantar. Dejarme llevar por la suave melodía que llega a mis oídos.
Beso tus labios. Besas los míos. Me desconecto de la realidad. Despego los pies del suelo, alcanzo la Luna con las manos. Vuelo entre las estrellas, entre las nubes. Y vuelvo a vos. Vuelvo por más.