Sus ojos me miraban deseosos de palabras, palabras que no podía, o no quería decir.
Tan de repente fue que ya el sol no estaba, todo era oscuridad, solo sus ojos, brillosos, iluminaban todo a nuestro al rededor.
- Decime por favor ¿Qué es lo que pasa en este momento por tu cabeza?
Estaba en estado de inanición, debía decírselo pero no encontraba las palabras adecuadas.
Tan solo la contuve entre mis brazos y deje escapar lo que sentía.
- Solo, no te alejes de mí.
RAL