Si de errores hay que hablar, para ser sincera, yo soy una máquina de hacer macanas, de arrepentirme, y de intentar volver el tiempo atrás a como de lugar.
Los errores forman parte de mi vida, de mi día a día. Sin ellos estoy incompleta.
Pero hay veces que los errores superan las acciones diarias. Hay veces que nos vamos tan a los extremos cometiendo errores.
Hay, en la vida de la gente, un manojo de errores sin cometer, que te sorprenden. Te desgarran internamente si no salen. Es mejor cometer errores, que guardarte las ganas de sentirte vivo.
Por un lado están ese tipo de errores, los inaguantables, los arriesgados, los adrenalínicos. Pero por otro, están esos errores que te destruyen, te despedazan, te hacen polvo.