viernes, 20 de octubre de 2017

El insomnio me hace saber (tarde) qué fue lo que callé.

Que estando con vos desaparecían todos mis problemas. Que tus besos, tus caricias, tus sonrisas, acariciaban mi alma y sanaban mis heridas.
Que te quiero. Que me haces bien. Que me hubiera gustado que todo fuera diferente (o tal vez no). Que lo veía venir pero no quería que llegara. Que anhelo tu sonrisa en mi boca. Tus brazos en mi cintura. Tu cuerpo cerca del mío.
Que todo fue tan lento y tan rápido a la vez. Que fue un torbellino de emociones, que vino dió vuelta todo y se fue. Que se fue pero sigue aca.
Que estoy acostumbrada a sentir miedo, adrenalina, euforia, cariño, paz, caos, y a que nada salga nunca como quiero, como espero. Que me hacías sentir bien, especial. Que todo se derrumba cuando siento que empieza a funcionar.
Que te tengo cerca y tu sonrisa sigue moviendo cada parte de mí. Que tu mirada me sigue quemando como el primer día que realmente ví tus ojos y me llevaron a la perdición.


Rocío A. León