martes, 13 de agosto de 2013

Estaba tan metida en ese profundo y oscuro vacío que no era capaz de ver las puertas que la vida abría a mi al rededor. 
Estaba tan sumergida en un laberinto sin salida que olvidaba ver la luz de tu alma iluminando mi salida. 
Estaba tan ciega lo que me rodeaba, que evitaba encontrarme con tu sonrisa, reflejada en cada esquina.