sábado, 6 de octubre de 2012

Como un ángel

Cuando me hundía en la dulce agonía de la depresión, fuiste quien me ayudo a no tocar fondo, era tuya la mano que se asomaba firmemente por el borde del abismo en el que salté sin paracaídas alguno. Llegaste sin aviso, sin señas, sin nada, llegaste para quedarte, y acá estamos hoy, con una mirada nos decimos todo. No somos las mismas que aquel día, crecimos, maduramos, juntas.
Es por eso que eternamente te digo gracias, gracias por ser mi salvavidas, gracias por ser la manta que me abriga, gracias por secar mis lágrimas, gracias por estar cuando grito 'basta'. Gracias.

Sos parte de mi.